Leonor Mogio, Presidenta de la Asociación Nacional en
Defensa del Sistema Público de Pensiones (ADEPPU)
El expolio de la Inteligencia Artificial y el vaciamiento del
contrato social.
El Expolio de nuestro Patrimonio Intelectual
Es hora de llamar a las cosas por su nombre: la Inteligencia
Artificial no «crea» de la nada, sino que recopila, procesa y
se adueña de nuestro patrimonio intelectual. Cada proceso
que automatiza una empresa es, en realidad, una
expropiación del saber acumulado, la experiencia y la
capacidad de pensamiento que los trabajadores hemos
«donado» involuntariamente a la máquina.
Este conocimiento, que antes era el valor que nos permitía
negociar nuestro salario y nuestra jubilación, está siendo
extraído para convertirse en un activo privado de las grandes
corporaciones.
La Estrategia del Vaciamiento de la Hucha
La tecnología no es un proceso inevitable y neutro; tiene una
ideología clara. Bajo la promesa de la «modernización», lo
que realmente se está ejecutando es un vaciamiento
sistemático de la hucha de las pensiones.
Al sustituir personas por algoritmos, las empresas eliminan
las cotizaciones sociales que sostienen el sistema. Se
quedan con la productividad que genera nuestra inteligencia
robada, pero rompen el flujo de dinero que debe garantizar el
descanso de los trabajadores. No es un avance tecnológico,
es una fuga de capitales del sistema público hacia el
beneficio privado.
La Desmercantilización como Garantía de Libertad
La salud de nuestro sistema de pensiones se mide por su
capacidad de desmercantilización. Un ciudadano solo es libre
si su vejez no depende de las leyes del mercado.
Para que esta libertad exista, la tasa de reposición (la
relación entre lo que ganábamos y lo que cobramos al
jubilarnos) debe ser sagrada. Si permitimos que el lucro
cesante provocado por la IA debilite esta tasa, estamos
condenando a las futuras generaciones a una vejez
mercantilizada y precaria. La importancia de esta tasa es
singular: es la que permite a la gente elegir entre la
protección del Estado o la esclavitud del trabajo eterno.
Conclusión: Por una Justicia Algorítmica
Como Presidenta de ADEPPU, mi postura es clara: quien
utilice nuestra inteligencia para sustituir nuestro trabajo, debe
pagar por ello. «La IA recopila nuestro patrimonio intelectual
para generar beneficios que vacían nuestras cotizaciones.
Penalizar el perjuicio al fondo de pensiones no es una
opción, es una obligación moral para evitar que la tecnología
convierta nuestro derecho al descanso en una mercancía
privada.














































